viernes, 31 de marzo de 2017
El Evangelio de la Familia: Alegría para el mundo
(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 30 Mar. 2017).- Publicamos a continuación la carta que el santo padre Francisco ha enviado al prefecto del dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, cardenal Kevin Farrell, teniendo en vista la preparación del IX Encuentro Mundial de las Familias.
Este evento se realizará del 21 al 26 de agosto de 2018 en Dublín, Irlanda, sobre el tema “El Evangelio de la Familia: alegría para el mundo”.
Al Venerado Hermano el cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida Al final del VIII Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Filadelfia en septiembre de 2015, anuncié que el encuentro sucesivo con las familias católicas de todo el mundo tendría lugar en Dublín.
Ahora, con el deseo de comenzar su preparación, me complazco en confirmar que se desarrollará del 21 al 26 de agosto de 2018, sobre el tema: “El Evangelio de la familia: alegría para mundo”. Y con respecto a este tema y a su desarrollo quisiera ofrecer algunas indicaciones más precisas.
Deseo, efectivamente, que las familias puedan profundizar en la reflexión y compartir los contenidos de la Exhortación Apostólica post-sinodal Amoris Laetitia.
Nos podríamos preguntar: ¿El Evangelio sigue siendo alegría para el mundo? Y también: ¿La familia sigue siendo una buena noticia para el mundo de hoy? ¡Yo estoy seguro de que sí! Y este “sí” está firmemente fundado en el plan de Dios.
El amor de Dios es su “sí” a toda la creación y al corazón de la misma, que es el hombre. Es el “sí” de Dios a la unión entre el hombre y la mujer, abierta a la vida y al servicio de ella en todas sus fases; es el “sí” y el compromiso de Dios con una humanidad a menudo herida, maltratada y dominada por la falta de amor.
La familia, por lo tanto, es el “sí” del Dios Amor. Solamente partiendo del amor la familia puede manifestar, difundir y regenerar el amor de Dios en el mundo. Sin amor no se puede vivir como hijos de Dios, como cónyuges, padres y hermanos.
Quiero hacer hincapié en la importancia de que las familias se pregunten a menudo si viven partiendo del amor, por el amor y en el amor. Esto significa concretamente darse, perdonarse, no perder la paciencia, anticiparse al otro, respetarse. ¡Cómo mejoraría la vida familiar si cada día se vivieran las tres sencillas palabras “permiso”, “gracias”, “lo siento”!
Todos los días experimentamos la fragilidad y la debilidad, y por eso todos nosotros, familias y pastores, necesitamos una humildad renovada que plasme el deseo de formarnos, de educarnos y de ser educados, de ayudar y de ser ayudados, de acompañar, discernir e integrar a todos los hombres de buena voluntad.
Sueño con una Iglesia en salida, no autorreferencial, una Iglesia que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor que es la Misericordia.
Es la misma misericordia que nos hace nuevos en el amor; y sabemos cuanto las familias cristianas sean lugares de misericordia y testigos de misericordia; después del Jubileo extraordinario lo serán todavía más, y el Encuentro de Dublín podrá dar señales concretas.
Invito, pues, a toda la Iglesia a recordar estas indicaciones en la preparación pastoral para el próximo Encuentro Mundial.
Ante Usted, querido Hermano, junto con sus colaboradores, se presenta la tarea de conjugar de una forma especial la enseñanza de Amoris Laetitia, con la cual la Iglesia desea que las familias estén siempre en camino, en esa peregrinación interior que es una manifestación de vida auténtica. Mi pensamiento se dirige de manera especial a la archidiócesis de Dublín y a toda la querida Nación irlandesa, por la generosa hospitalidad y el esfuerzo que implica organizar un evento de esta magnitud.
¡Que el Señor les recompense a partir de ahora, concediéndoles en abundancia favores celestes! La Sagrada Familia de Nazaret guíe, acompañe y bendiga vuestro servicio y a todas las familias involucradas en la preparación del gran Encuentro Mundial de Dublín.
Desde el Vaticano, 25 de marzo de 2017
jueves, 30 de marzo de 2017
martes, 28 de marzo de 2017
Carta Encíclica Lumen Fidei (extracto)
sábado, 25 de marzo de 2017
jueves, 9 de marzo de 2017
"En Getsemaní "
Paz y bien!
Este tiempo de gracia es una ayuda para volvernos a centrar en Jesús.
Nos ha sucedido que algunos días tenemos demasiada energía para todo, como si nada pudiera detenernos. Pero muchas otras,no.
Viene a la memoria la respuesta de los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan, a la pregunta de nuestro Señor: ¿Podéis beber el cáliz que Yo he de beber ? Y responden : "Possumus" podemos.
Nos levantamos y en vez de decir : puedo Señor, nos sale : no puedo. Y pensamos que no somos buenos cristianos, nos desanimamos, nos desalentamos.
Vivamos la Cuaresma. Contemplemos el Evangelio, recorramos cada instante la vida de Nuestro Señor. Miremos a Nuestro Señor en oración en el huerto de los olivos. Miremos de cerca y escuchemos lo que dice : "Padre, si quieres aparta de mí este cáliz ". Nuestro Señor, Dios y Hombre Verdadero, nos enseña, le pide al Padre que aparte de El ese cáliz que cuesta nuestra salvación (cuantas veces tú y yo se lo hemos dicho, no puedo aparta de nosotros esto o aquello ) pero no se queda en eso. Sigue la oración de nuestro Señor : "no se haga lo que yo quiero sino lo que quieras Tú".
Como cristianos tenemos cerca un Crucifijo mirémosle un poco más. Desde que empieza el día, a lo largo de la jornada, miremos el Amor eterno de Dios, cuando no podamos recordemos al mirar a Cristo, pobre y crucificado, cómo nos alienta el Señor con sus propias palabras: " no se haga lo que yo quiera sino lo que quieras Tú ".
Al rezar el Padre Nuestro: "hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo", con las palabras de María Santísima: "hágase en mí según tu palabra", recordemos que aunque frágiles criaturas que dicen muy a menudo "no puedo" "todo lo podemos en Aquel que nos conforta".
El Señor nos bendiga y nos guarde.
lunes, 6 de marzo de 2017
S. S. Francisco
viernes, 3 de marzo de 2017
Himno de vísperas
HIMNO
Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo
del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Entonces proclamaremos:
"¡Cantadle con alegría!
¡El nombre de Dios es grande;
su caridad, infinita!
¡Que alabe al Señor la tierra!
Contadle sus maravillas.
¡Qué grande, en medio del pueblo,
el Dios que nos justifica!". Amén.
jueves, 2 de marzo de 2017
Señor tú me sondeas y me conoces
Salmo 138, 1-18. 23-24
TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS
¿Quién ha conocido jamás la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? (Rom 11, 34).
I
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Si digo: "que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí",
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Lecturas del Miércoles de Ceniza
PRIMERA LECTURA
Jl 2, 12-18.
Rasgad los corazones y no las vestiduras.
Lectura de la profecía de Joel.
AHORA —oráculo del Señor—, convertíos a mí de todo corazón, con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del castigo. ¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y libación para el Señor, vuestro Dios! Tocad la trompeta en Sion, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a los muchachos y a los niños de pecho; salga el esposo de la alcoba y la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan: «Ten compasión de tu pueblo, Señor; no entregues tu heredad al oprobio ni a las burlas de los pueblos». ¿Por qué van a decir las gentes: «Dónde está su Dios»? Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 50.
Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
SEGUNDA LECTURA
2 Cor 5, 20-6, 2.
Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
HERMANOS: Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él. Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor.
EVANGELIO
Mt 6, 1-6.16-18.
Tu Padre, que ve en los secreto, te recompensará.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».
Palabra del Señor.
Buen Pastor
me despertaste del profundo sueño,
tú me hiciste cayado de este leño
en que tiendes los brazos poderosos.
Vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.
Espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.
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