martes, 28 de marzo de 2017

Carta Encíclica Lumen Fidei (extracto)

57.  La luz de  la fe  no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos  del  mundo. ¡Cuántos hombres y mujeres  de fe han  recibido luz de las personas que  sufren!  San  Francisco de Asís, del leproso; la Beata Madre Teresa de  Calcuta,  de  sus  pobres. Han  captado  el misterio que se  esconde  en ellos. Acercándose  a ellos, no les  han quitado  todos  sus sufrimientos, ni  han  podido  dar  razón  cumplida de todos los males que  los aquejan. La luz de la fe  no disipa todas nuestras  tinieblas, sino que, como una lámpara, guía  nuestros  pasos en  la noche, y  esto  basta para  caminar. Al hombre  que sufre, Dios no le da un razonamiento  que  explique  todo, sino que  le responde con una presencia que  le  acompaña,  con una historia de  bien que  se une  a toda historia de  sufrimiento para  abrir  en ella  un resquicio  de  luz.  En Cristo,  Dios  mismo ha  querido compartir con nosotros  este  camino y  ofrecernos su  mirada  para darnos luz.  Cristo es aquel  que, habiendo  soportado el  dolor, « inició y completa nuestra fe » (Hb  12,2). El sufrimiento  nos recuerda  que  el  servicio de  la fe  al bien común  es  siempre  un  servicio  de esperanza, que  mira adelante,  sabiendo que  sólo en  Dios,  en  el  futuro  que  viene  de  Jesús  resucitado, puede  encontrar  nuestra sociedad  cimientos sólidos y duraderos. En  este  sentido, la  fe  va  de la  mano  de la  esperanza  porque, aunque nuestra morada  terrenal  se  destruye, tenemos  una  mansión eterna, que  Dios ha inaugurado ya  en  Cristo, en su cuerpo (cf.  2 Co  4,16-5,5).  El dinamismo de fe, esperanza  y caridad  (cf.  1 Ts  1,3;  1 Co  13,13) nos permite  así integrar  las preocupaciones  de todos los hombres en nuestro  camino hacia aquella  ciudad  « cuyo arquitecto  y  constructor  iba a ser Dios » (Hb  11,10),  porque  « la esperanza no defrauda »  (Rm  5,5).En unidad con la fe  y  la caridad, la esperanza  nos proyecta hacia  un futuro cierto, que  se sitúa  en una perspectiva diversa de  las propuestas ilusorias de  los ídolos del mundo, pero que  da un impulso  y  una fuerza nueva para  vivir cada día. No nos  dejemos  robar  la esperanza,  no  permitamos  que  la banalicen con soluciones  y  propuestas  inmediatas que  obstruyen  el camino, que « fragmentan » el tiempo, transformándolo  en espacio.  El tiempo es  siempre  superior al espacio. El espacio cristaliza los procesos;  el  tiempo,  en cambio, proyecta  hacia  el futuro e impulsa a  caminar con esperanza.

Canto "Los Magos"

Los Magos Autor: José Antonio Olivar / Carlos Montero Disco: Villancicos en Belén https://soundcloud.com/hna-maria-inmaculada-osc/los-magos ...